Colaboraciones
CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE ISAAC ALBÉNIZ
Por María Elisa Martín Lanchas
El Barraco, 17 de agosto de
2009.
 saac
Albéniz es uno de los compositores más importantes
de la historia de la música española y su nombre nos
resulta familiar a todos; sin embargo podemos decir que Isaac Albéniz
sigue siendo un gran desconocido en nuestro país.
Nació el futuro compositor en la localidad gerundense de
Camprodón donde parece que el tiempo se haya detenido
en el S.XIX, el 29 de mayo de 1860. Su padre, Angel Albéniz,
marcará su carácter y definirá su carrera de
forma indeleble; con sus hijos era exigente casi hasta la tiranía.
Vasco por los cuatro costados, era agente de aduanas.
El pequeño Albéniz manifiesta pronto grandes dotes
para la música y recibe las primeras clases de piano de su
hermana Clementina. Pronto la familia se traslada a vivir
a Barcelona y ahí es donde tendrá lugar su espectacular
y precoz debut. Recién cumplidos los cuatro años,
actúa en el teatro Romea de Barcelona, en una audición
que le organiza su padre y en la que se meterá a la audiencia
en el bolsillo interpretándo magistralmente al piano las
"vísperas sicilianas" de Verdi. Fué tal
la incredulidad del pùblico -entre el que estaba el General
Prim- al ver a un niño de este tamaño tocando
con tanta soltura, que alguien intentó descubrir si había
otra persona detrás del telón tocando realmente el
piano. Para poner en evidencia el engaño, lanzó un
juguete a Isaac. Éste ni corto ni perezoso, abandonó
rápidamente el teclado para abalanzarse a recogerlo y demostró,
sin querer, que en ese concierto no había trampa ni cartón.
Antes incluso de aprender a leer y escribir, empieza a tomar clases
con el famoso maestro Narcís Oliveras. Es
entonces cuando sus padres, en vista del enorme talento musical
de su hijo, deciden enviarlo a París a estudiar.
Aquí con siete años se presentó a los exámenes
en el Conservatorio interpretando perfectamente la pieza musical
asignada, pero su temperamento le jugó una mala pasada. En
cierto momento, el precoz músico lanzó una pelota
contra el cristal de la sala y el tribunal le suspendió.
Poco después, la familia se traslada a Madrid y Albéniz
se matricula en el Conservatorio de la capital, Siendo el
alumno más joven del centro. Su sangre aventurera (fué
un incansable lector de obras de Julio Verne) le forzó
a
escaparse de su casa, vagabundeando durante algunos meses. Daba
conciertos por España para ganarse el sustento cosechando
grandes éxitos en todas partes. En una ocasión el
Gobernador de Cádiz le amenazó con arrestarle, si
no regresaba a su casa. Pero Albéniz halló otra solución:
se embarcó en el primer vapor que zarpaba de aquel puerto.
El vapor "España" con rumbo a América del
Sur. Esto sucedió cuando Albéniz solo contaba doce
años de edad.
Pero sus ansias de conocer mundo no le dejaban parar y en 1875,
con 15 años de edad viaja de nuevo a América,
concretamente a Nueva York y San Francisco. Sus recitales causan
sensación en estas dos ciudades norteamericanas, puesto que,
en su afán por darse a conocer, no duda en recurrir al espectáculo
tocando "a ciegas" (es decir, con una sábana cubriendo
el piano entero) o bien sentado de espaldas al instrumento.
De vuelta a Madrid, le llega una oportunidad que no puede desaprovechar.
Consigue la protección del Conde Morphy, secretario
del Rey Alfonso XII, personaje decisivo en la vida de Albéniz,
que le proporciona diversas becas para completar sus estudios musicales
en las mejores academias y escuelas de Europa. El Conde Morphy
fué un auténtico mecenas, no sólo le apoyó
a él sino también a otros músicos como Tomás
Bretón, Enrique Fernández-Arbós y Pablo Casals.
De
nuevo instalado en Barcelona, se cruza en su camino la persona mas
importante de su vida, la mujer que poco tiempo después se
convertiría en su esposa: Rosina Jordana. Una nieta
del compositor relató así ese encuentro:
"Rosina Jordana había ido a una tienda musical de la
rambla para buscar partituras del sensacional y joven pianísta
Isaac Albéniz, se acercó a un joven en la tienda y
le preguntó si podía indicarle alguna de esas piezas
y este le respondió que podía ofrecerle algo mejor
y le dió una fotografía autógrafa de sí
mismo." A los tres meses el solteron empedernido se casó
con la hija de un conocido comerciante catalán.
Tendrá cinco hijos pero solo le sobreviviran tres: Alfonso,
Enriqueta y Laura. Esta última llegó a ser una
pintora de gran talento. A pesar de su matrimonio Albéniz
sigue con los conciertos, tambien se va abriendo paso en el campo
de la composición, pero sabe sus limitaciones y acude al
Maestro Felipe Pedrell- uno de los más grandes compositores
catalanes y gran estudioso de la música antigüa- para
recibir sus enseñanzas.
En 1.889 da el salto definitivo y pone rumbo a Inglaterra. Llega
a Londres avalado por sus éxitos como pianísta.
Allí todo va a cambiar. Conoce al poeta, libretista y rico
banquero Money-Coutts con el que firma un contrato
comprometiéndose a poner música a todos los textos
que que Coutts escribe a cambio de recibir grandes sumas de
dinero, lo que le permitía llevar una vida bastante desahogada
económicamente. Albéniz, hombre de talante generoso
y buen amigo de sus amigos, pudo ayudar a su vez a los artístas
plásticos de la época (Rusiñol, Casas, Anglada
Camarasa, Hugué) con los que le unía una buena
amistad. Concretamente con el escultor Hugué sabiendo las
estrecheces que padecía lo acogía siempre en su casa
parisína y, en alguna ocasión y con gran elegancia,
le habíadado un sobre con dinero.
En el tránsito del S.XIX al XX Albéniz tiene sólo
cuarenta años y una enfermedad renal mina su salud de forma
irreversible, a pesar de ello los que conocen y tratan destacan
su sentido del humor, su humanidad y su carácter
extrovertido. Desde su especial exilio Francés le interesa
lo que ocurre en su tierra, se preocupa por su gente y
acoge siempre a los compatriotas que acuden a él. Él
es quien de verdad abre la puertas a Manuel de Falla cuando
llega a París; él es quien recomienda a Pablo Casals
para que le den una beca; él es quien se ocupa de que publiquen
las obras de Joaquín Turina cuando este llega a París.
Él es quién de verdad abre las puertas a la músicaespañola
en los mercados internacionales.
En 1.909 la enfermedad se va apoderando por completo del cuerpo
de Albéniz. Le atiende su sobrino el Doctor Ruiz,
hijo de su hermana Clementina. El músico y su familia se
han trasladado a la ciudad turística de Cambó-Le Brins
(Pirineos Atlánticos Franceses) y allí su estado se
agrava de forma alarmante. Un día, muy cerca ya de su muerte,
recibe la visita de su amigo Enrique Granados quien interpreta
para él la pieza "Mallorca" y según todos
los que estuvieron presentes no pudieron evitar emocionarse.
El 18 de Mayo de l.909 pocos días antes de cumplir los 49
años fallece Isaac Albéniz. Su sobrino Víctor
Ruíz Albéniz transmitió la noticia a sus
allegados con el telegrama: "Isaac Albéniz ha muerto
a las 8 de la tarde de ayer en este pueblo francés, sin el
consuelo de que nadie de su patria mostrase interés por él.
¡Qué Dios se lo perdone a todos!"
¿Ha sido España justa con él? Albéniz
nunca se sintió realmente reconocido en su país, mientras
que sí lo fué en
Francia e Inglaterra, donde pasó muchos años de su
vida y se le consideraba un compositor de renombre. El gobierno
francés, sin ir más lejos, le otorgó un año
antes de su muerte la cruz de la legión de honor. Albéniz
escribió en una carta fechada en 1.893 y que nunca se ha
publicado: "Estoy muy descorazonado con nuestra tierra,
y creo que será muy difícil volver a ella si no es
a dejar mis huesos", para añadir, seis años
después, que "España vive en una petulanteignorancia".
Es posible que cien años después de su muerte la
figura de Albéniz reciba un reconocimiento que hasta ahora
le ha sido negado
María Elisa Martín Lanchas 
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