Fundado por Lucía Samitier y Arturo Palomares, L’Incantari es un ensemble especializado en la investigación e interpretación de música antigua y tradicional. Sus propuestas —caracterizadas por su dimensión escénica, pedagógica y su versatilidad para adaptarse a diferentes marcos de representación— combinan el rigor histórico con una cuidada expresividad, una labor avalada por el público y la crítica especializada en festivales y espacios patrimoniales nacionales e internacionales.
Sus directores compaginan los estudios musicales en los conservatorios de Barcelona y Badalona con las licenciaturas en Magisterio Musical e Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Esta doble vertiente, teórica y práctica, sustenta su especialización en canto clásico y música antigua junto a maestros como Gudrun Bruna, Josep Benet, Carlos Chausson o Francesca Roig, ampliando su formación con Emma Kirkby y Guillemette Laurens. Su línea de investigación en las fuentes originales les ha llevado a profundizar en la semiología gregoriana con F. Javier Lara; la polifonía medieval con Karin Paulsmeier y Paloma Gutiérrez del Arroyo; la música modal con Ross Daly en Creta; la tradición sefardí con Fançoise Atlan; el canto otomano con Güzin Degismez y Tuba Özatalay; y el canto antiguo romano y mozárabe con Marcel Pérès en la Seu d’Ègara y la abadía de Liège (Bélgica). Asimismo, en función de las exigencias de cada programa, el grupo enriquece su formación estable colaborando con destacados intérpretes de la escena histórica informada.
Con un repertorio que viaja desde la música de trovadores, la monodia litúrgica y las polifonías primitivas hasta la música oriental, tradicional, judeo-sefardí y el Renacimiento y Barroco hispánico, L’Incantari busca siempre conectar el rigor de la reconstrucción musical con una viva cercanía emocional.
En España cuentan con un recorrido consolidado. Son habituales en citas de referencia como el Festival Internacional de Música Sefardí de Córdoba, el del Camino de Santiago en Aragón, los festivales de música antigua de Úbeda, Andújar, Granada y el del Monasterio de Sigena (Huesca), el Festival Castells de Catalunya, las Jornadas Medievales de Oropesa, el ciclo Música i Romànic al Bages, el Festival de Músiques de la Mediterrània (Auditori de Barcelona), el Festival Manlor y el Festival MÚVER de Teruel. Su música ha sonado en teatros y museos como el MNAC (en proyectos vinculados a las exposiciones “El Greco” y “Espejo perdido”) y el Teatro Kursaal de Manresa, así como en una gran diversidad de monumentos y espacios históricos singulares: desde la Capella de Santa Àgata y Santa Maria del Pi en Barcelona, hasta la Catedral de Lleida, Sant Pere de Rodes en Girona, el Palacio de la Aljafería en Zaragoza, la Sinagoga del Agua en Úbeda, la abadía de Ripoll, el Monasterio de la Armedilla en Valladolid o el Palacio de la Salina en Salamanca.
Su proyección exterior incluye una gira por Chile organizada por la embajada española y su participación en el Festival Summer Kristoporus de Vilnius (Lituania). Destaca especialmente su actividad en Francia, país donde han ofrecido numerosos conciertos en localidades como Olorón, la abadía de Colliure, Prades, Abadía de Fontfroide, Arles-sur-Tech, Coustouges y, de forma muy señalada, en la Sainte-Chapelle de París, invitados por la Embajada de España en Francia. Esta labor de rescate musical se refleja en sus trabajos discográficos Échate a la mar (2014), dedicado a la música tradicional hispánica y sefardí con arreglos propios, y el libro-cd Música antigua y tradicional en la comarca de la Litera (Huesca) (2020), coeditado con el Centro de Estudios Literanos (CELLIT). Paralelamente, colaboran de forma habitual en el proyecto internacional “Awakening European Sleeping Instruments” (Despertant instruments adormits), dirigido por el musicólogo Antoni Madueño para devolver a la vida el repertorio y la iconografía de los instrumentos románicos de la abadía de Ripoll.

